Jaén, no solo es la capital mundial del aceite, es un paraíso interior con la mayor cantidad de terreno de parques naturales de España, es cruce de caminos y sitio de fortalezas y castillos, son piedras milenarias de las culturas íberas y renacentistas, es una isla industrial en fabicación de componentes del automóvil...
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Las protestas de los agricultores de la campiña norte, Lopera, Arjona, etc...
No al arranque de olivos

Galería de platos de comida típicos de la zona
Descubre el Proceso de Obtención del Aceite de Oliva
En Sabor And Luz, ubicado en Torredelcampo, España, nos especializamos en la producción y embotellado de aceite de oliva de la más alta calidad. A través de nuestro video, te invitamos a conocer cada paso del fascinante proceso de obtención del aceite. Desde la cosecha de las aceitunas hasta su transformación en un exquisito aceite, verás cómo nuestra pasión y dedicación se reflejan en cada gota. Además, te mostramos la variedad de productos de temporada que ofrecemos en nuestra tienda de alimentación, donde la frescura y el sabor son nuestras principales prioridades. Disfruta de esta experiencia visual y aprende más sobre los productos que pueden enriquecer tu cocina.
Tres poetas con raices en Andalucía que han versado a este arból de la paz milenario
Antonio Machado profesor de Lengua en Baeza, Miguel Hernandez casdo con Josefina natural de Quesada y Federico García Lorca, natural de Granada
SOBRE EL OLIVAR
Desde mi ventana,
¡campo de Baeza,
a la luna clara!
¡Montes de Cazorla,
Aznaitín y Mágina!
¡De luna y de piedra
también los cachorros
de Sierra Morena!
Sobre el olivar,
se vió a la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos.
Y la encina negra,
a medio camino
de Úbeda a Baeza.
Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.
San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María.
La Virgen habló:
Déjala que beba,
San Cristobalón.
Sobre el olivar,
se vio a la lechuza
volar y volar.
A Santa María
un ramito verde
volando traía.
¡Campo de Baeza
soñaré contigo
cuando no te vea!
Dondequiera vaya,
José de Mairena
lleva su guitarra.
Su guitarra lleva,
cuando va a caballo,
a la bandolera.
Y lleva al caballo
con la rienda corta,
la cerviz en alto:
¡Pardos borriquillos
de ramón cargados,
entre los olivos!
¡Tus sendas de cabras
y tus madroñeras,
Córdoba serrana!
¡La del Romancero,
Córdoba la llana!…
Guadalquivir hace vega,
el campo relincha y brama.
Los olivos grises,
los caminos blancos.
El sol ha sorbido
la calor del campo;
y hasta tu recuerdo
me lo va secando
esta alma de polvo
de los días malos.
Los olivos
¡Viejos olivos sedientos
bajo el claro sol del día,
Olivares polvorientos
del campo de Andalucía!
¡El campo andaluz, peinado
por el sol canicular
de loma en loma rayado
de olivar y olivar!
Antonio Machado
ACEITUNEROS
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
Miguel Hernández.
ROMANCE DE LA LUNA LUNA
La luna vino a la fragua
Con su polisón de nardos
El niño la mira, mira
El niño la está mirando
En el aire conmovido
Mueve la luna sus brazos
Y enseña, lúbrica y pura
Sus senos de duro estaño
Huye luna, luna, luna
Si vinieran los gitanos
Harían con tu corazón
Collares y anillos blancos
Niño, déjame que baile
Cuando vengan los gitanos
Te encontrarán sobre el yunque
Con los ojillos cerrados
Huye luna, luna
Luna, que ya siento sus caballos
Niño, déjame
No pises mi blancor almidonado
El jinete se acercaba
Tocando el tambor del llano
Dentro de la fragua, el niño
Tiene los ojos cerrados
Por el olivar venían
Bronce y sueño, los gitanos
Las cabezas levantadas
Y los ojos entornados
¡Cómo canta la zumaya!
Ay, ¡cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
Con un niño de la mano
Dentro de la fragua lloran
Dando gritos, los gitanos
El aire la vela, vela
El aire la está velando
Seguiriya
El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos
están cargados
de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.
Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas
Federico García Lorca.
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Lo


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